Terapias complementarias que combaten el dolor orofacial

De la acupuntura a la medicina antroposófica, este tipo de terapias pueden ayudar a tratar las verdaderas causas de las dolencias orofaciales que se vuelven crónicas.

Si bien es habitual que las personas se traten una migraña o el bruxismo mediante analgésicos o una que otra visita al doctor, con el paso del tiempo las Medicinas Alternativas se convierten en una opción para los que buscan complementar los tratamientos tradicionales.

El dolor orofacial, que se ubica en la cara y se siente en la cavidad oral, con un origen dental, muscular, neuropático y neurovascular, está siendo tratado cada vez más a través de una atención convencional junto con terapias naturales.

Es así como la acupuntura, medicina antroposófica, yoga, flores de bach y terapia neural, entre otras, pueden complementar a los tratamientos tradicionales, que por lo general son a corto plazo y solo se enfocan en el síntoma, ayudando a sanar dolencias crónicas.

En el caso del Centro Nacional de Bruxismo y Dolor Facial, clínica especializada en bruxismo, dolor facial y trastornos temporomandibulares, se implementan regularmente este tipo de terapias para los pacientes, quienes son derivados por algunos dentistas del Centro para que complementen su tratamiento.

Virginia Kobus, dentista de este Centro y especialista en dolor orofacial, es uno de estos profesionales, quien dice que alrededor del 98% de los pacientes los abarca de manera integral, incluyendo temas psicológicos y emocionales.

Cuerpo, mente y espíritu

Según la organización Colaboración Cochrane, las Medicinas Complementarias/Alternativas (MCA) “son un variado conjunto de teorías y prácticas diferentes a la medicina oficial, trasplantadas e insertas en una sociedad que tradicionalmente no ha practicado esa medicina”. Es decir, analizan a las personas en cuerpo, mente y espíritu, para poder hallar el origen de las enfermedades.

La acupuntura, homeopatía y naturopatía han sido reconocidas por el Ministerio de Salud en 2008, 2010 y 2013, respectivamente, como profesiones auxiliares de la salud y se está estudiando reconocer a las terapias florales y a la masoterapia.

Con respecto al reconocimiento de otras terapias, Kobus dice que “es cosa de tiempo para que se reconozcan muchas más. Se está empezando a meter el Reiki en la atención primaria y se comenzará a expandir más, porque las personas se están dando cuenta de que los fármacos no dan beneficios a largo plazo y la mirada debe ser más allá del dolor”.

Resultados a largo plazo

Aunque el origen del dolor orofacial está asociado a causas físicas, existen otras condiciones que influyen en su desarrollo. Para Virginia Kobus, el estrés, la alimentación, los hábitos de sueño y la postura, están vinculados a su origen y a provocar que se perpetúen por más de tres meses, convirtiéndose en crónicos.

Como ejemplo, Kobus indica que “no se saca nada con hacerle un plano al paciente si está estresado, se expone continuamente a las pantallas y no tiene una buena alimentación”.

Y es por eso que las terapias naturales se convierten en una excelente opción por sus beneficios: permiten ver cuál es el problema de fondo y se obtienen resultados a largo plazo y un mayor equilibrio. Esto, sobre todo, cuando los tratamientos tradicionales buscan generalmente bajar el dolor, enfocándose solo en el síntoma.

En el Centro Nacional de Bruxismo y Dolor Facial se trabaja con terapias como la acupuntura, terapia neural, técnicas de yoga, medicina antroposófica y masajes de relajación, según cada caso y de acuerdo con la formación del profesional a cargo. Muchos de los pacientes llegan porque saben que aplican terapias alternativas, pero otros se sorprenden que haya un foco integral.

Desde ahí se aplican terapias alternativas junto con el tratamiento tradicional durante el tiempo que dura la atención, en promedio dos meses. Y, además, se les recomienda controlarse una vez al año, junto con prestar atención a los hábitos que pueden estar ocasionando los dolores.

Finalmente, se trata de terapias que cada vez cuentan más con el permiso de las autoridades y se integran a la medicina tradicional como una válida alternativa.