Cuatro recomendaciones para evitar que el estrés se tome tu mandíbula
El hábito de apretar y/o rechinar los dientes, conocido como bruxismo, tiene estrecha relación con los períodos de estrés por el que pasa una persona, fenómeno que afecta al 32% de la población.
Según el reciente estudio de Adimark que encuestó a más de 4.500 personas, el 34% de los chilenos sufre estrés, cifra que se duplicó en los últimos años. Como es sabido, este cansancio mental tiene efectos en lo emocional, psicológico y en lo físico, que van desde falta de concentración o energía, cambios en la conducta, mal dormir hasta dolores de cabeza y rigidez en el cuello, entre otras.
Sin embargo, el estrés también tiene efectos en nuestra mandíbula, dado que al pasar por períodos donde el cansancio mental es protagonista, las personas pierden la percepción de su cuerpo y tienden a apretar los dientes. Este fenómeno llamado bruxismo, afecta al 32% de la población, según la investigación Epidemiología del bruxismo en adultos. “Quienes están sometido a estrés laboral, sometidos a trabajar en jornadas extensas, con largos períodos de concentración y presionados por avanzar o cumplir metas, comienzan a perder la percepción del cuerpo y empiezan a apretar los dientes”, afirma Rodrigo Silva, cirujano dentista y director clínico del Centro Nacional de Bruxismo y Dolor Facial. (www.centrodebruxismo.cl)
Por otro lado, cuando el período de tiempo bajo estrés se extiende, se producen cambios hormonales más profundos, lo cual hace que las personas comiencen a tener alteraciones en el sueño, provocando lo que se conoce como bruxismo de sueño. “Un porcentaje considerable de las personas que consultan al Centro de Bruxismo presentan niveles altos de estrés, en algunos casos podría ser necesario trabajar en conjunto a una psicóloga o psiquiatra para tratar el problema de base”, comenta Silva. Por ello, la psicóloga Ana María Margozzini, especialista del mismo centro médico recalca la importancia de no despreocuparnos de nuestros cuerpos cuando se pasa por un episodio de estrés y entrega cuatro recomendaciones para evitar el bruxismo de sueño que se produce por estrés.
4 Recomendaciones:
1) Cuidar la rutina del sueño: Preparar el cuerpo para el descanso es vital para manejar el estrés y con ello el bruxismo. Por tanto, la especialista aconseja eliminar cualquier práctica que pueda afectar en este proceso, lo que contempla evitar el uso de pantallas y no comer en un horario cercano a la hora de dormir. “Lo que sí se puede hacer es realizar actividades que puedan inducir a la relajación, como lo es darse un baño o leer un libro”, agrega.
2) Ejercicio de forma regular: Existen muchas investigaciones que hablan sobre los efectos del deporte en la mente de las personas. Una de ellas es un estudio publicado en la Revista de Psicología del Deporte en el año 2015, afirma que aquellos con niveles altos o moderados de actividad física presentan niveles de salud mental superiores a los que realizan poco deporte o nada. Por ello, Margozzini es clara al recomendar que se haga cualquier actividad física para bajar los niveles de estrés, y así evitar el bruxismo nocturno.
3) Actividades al aire libre: Relacionado al punto anterior, la psicóloga del Centro Nacional de Bruxismo y Dolor Facial aconseja que las personas que estén con mucho estrés se den un tiempo para caminar, hacer ejercicios y disfrutar de las bondades del exterior.
4) Evitar el exceso de estimulantes: Investigadores de la Asociación Dental Americana analizaron siete estudios diferentes con muestras de entre 51 y 10.229 personas, revelando que el alcohol, la cafeína y el tabaco tienen un vínculo con el bruxismo. “El consumo excesivo de alcohol, drogas, tabaco y cafeína aumenta la incidencia del bruxismo, por lo que es sumamente necesario evitar estos productos o disminuir su consumo”, explica Margozzini.
Por último, la especialista enfatiza en la importancia de tomar una actitud proactiva para manejar de mejor forma el estrés. “El desafío es organizarnos con anticipación para que podamos manejar de forma activa el estrés y así evitar tanto el bruxismo como otras reacciones somáticas que suelen estar asociadas”, concluye.
